Encuentro que la exposición podía quedarse un poco corta para los conocedores de Ballard, y en cambio, para los que no le han descubierto todavía, podía ser un poco confusa. Los diferentes periodos en los que se divide la obra están muy bien definidos, su papel como visionario de lo que se avecinaba, de las obsesiones que iban a ser comunes en el nuevo milenio, queda muy claro también. Quizás mi obsesión por ciertos aspectos de la ficción del escritor, los más retorcidos, no se vio satisfecho con material gráfico suficiente. En cambio, había un exceso de fotografías sobre su periodo de internamiento. Me faltó también más insistencia en su influencia sobre otros artistas, especialmente sus vinculaciones con el movimiento industrial de los ochenta. No sé si es una exposición que recomendaría para conocer al autor. Tampoco es alguien que guste mucho a nivel popular, por ello mi sensación sobre la utilidad de esta exposición es confusa. Pero otra vez, Ballard es mi escritor favorito. Difícilmente me podria haber contentado con el resultado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario